Me imaginaba famosa, viajando por el mundo. O superhéroe, daba igual. No, cantante o actriz no se me ocurrió. Princesa sí, claro, soy mujer después de todo. Me fantaseaba excéntrica, algo loca, especial, y era tímida y silenciosa como una roca. Así se me ocurrió este blog para, bueno, para todo, onda terapia. Me divierto, me reequilibro, y sigo. Ah, me olvidaba! Este es un blog autoreferente.
Me imaginaba famosa, viajando por el mundo. O superhéroe, daba igual. No, cantante o actriz no se me ocurrió. Princesa sí, claro, soy mujer después de todo. Me fantaseaba excéntrica, algo loca, especial, y era tímida y silenciosa como una roca. Así se me ocurrió este blog para, bueno, para todo, onda terapia. Me divierto, me reequilibro, y sigo. Ah, me olvidaba! Este es un blog autoreferente.
SER FELIZ
Estar feliz es distinto. Estar es circunstancial, ser es esencial.
¿Qué hace que uno pueda definirse (o definir a otro) como alguien feliz?
Supongo que estar satisfecho con la propia vida, con el camino recorrido y el resultado obtenido. Aunque no se esté permanentemente contento.
Creo que es imposible no "llorar", en el sentido de "entristecerse por ...", errores, defectos, pequeños fracasos. Y creo que pese a esos errores, defectos o fracasos, uno puede ser feliz, aún cuando cada tanto los llore.
La infelicidad circunstancial, digo, no anularía el estado de felicidad.
Y la tristeza? Es un contrasentido pronunciarse triste en un cierto momento y alegar en otro que se fue siempre feliz?
Quizá haya tristezas dulces, como la que yo siento... que no se contraponen a la felicidad de fondo.
Yo siento tristeza porque mi amado ya no me ama (me quiere aún, lo sé, pero no me ama...), también porque ya no me busca, siento tristeza al advertir que hay pequeños momentos que ya no volverán a suceder. Pero soy feliz porque amo, también porque viví y gocé esos pequeños momentos que no volverán... son míos..., recordarlos hace doler el cuerpo entero -incluso soy circunstancialmente infeliz por esas cosas-, pero traen una versión particular de felicidad.
Se que estoy hablando de un mundo muy chiquito, y que esas pequeñeces no son todo ni hacen a la felicidad -o infelicidad- de fondo de las personas, pero no quería dejar de mencionarlo.
Así definido, sí creo que se puede ser feliz. Es simplemente cuestión de que los aspectos positivos superen de modo relevante a los negativos.
Pero para una felicidad verdadera, tengo la idea de que no bastan los pequeños momentos. Debe haber algo más profundo, más de esencia, un ser más complejo, con una capacidad amplia de ver. Tengo la idea, prejuiciosa quizá, de que las mentes simples no son verdaderamente felices, aunque puedan ser muy envidiables en su modo simple de comprender el mundo y gozar de sus cosas. Pero pienso que sólo están en paz porque nada las problematiza, nada les deja realmente huella -ni buena ni mala-.
Quizá sea al revéz, no? Sólo el que piensa poco y vive las pequeñas cosas de cada día es verdaderamente feliz. Y el que conoce el mundo, lo analiza y lo comprende, no puede sino ser, en el mejor de los casos, neutro a la felicidad/infelicidad.
Pero es que opino que para que la felicidad pueda llamarse tal debe haber una consciencia detrás, una capacidad de ver lo que nos rodea, de apreciarlo (positiva o negativamente) y de reaccionar en consecuencia, sufriendo o gozando. Como si hubiera dos contenidos distintos a un mismo término...
El que no sufre, no puede ser feliz. Es imposible un ser lúcido que a la vez no sufra. El sufrimiento es ínsito al ser humano. Y la felicidad es simplemente el resultado del avasallamiento del sufrimiento por una cantidad abrumadoramente mayor de momentos positivos.
Y claro, los momentos positivos de este ser feliz, no son momentos de diversión superficial, o mera risa. No digo que esos no puedan existir también, y colaborar con cargar la balanza, lo que digo es que los "momentos", imagino, deben ser de calidad.
Eso es: muchos momentos de calidad, momentos que pueden ser estados de consciencia, resultados de una labor desarrollada, intimidades compartidas, planes comunes, sueños cumplidos, proyectos satisfechos..., a esos "momentos" me refiero. Esos deben claramente colaborar en hacer a alguien feliz.
Y cuando, mirando para atrás, halle más signos positivos que negativos, sus momentos felices se habrán unido en un camino, una vida, feliz.
Aún con tristezas? Y sí, por qué no, aún con tristezas se puede ser feliz.
Yo, aún hoy, siento que mi vida sigue el rumbo de la felicidad. Sé que nunca voy a llegar a estar feliz de modo permanente, pero siento que siempre que mire mi vida, por más sufrimientos que encuentre, por más tristezas, por más dolores, siempre la percibiré feliz.
Quizá esté enloqueciendo. La esquizofrenia y la contradicción en su máxima expresión....
¿Qué importa qué nombre se le de a cómo uno se siente? Lo importante es el signo, así como lo importante es el cuerpo para "hablar" sobre el propio estado emocional, de salud, de relax o tensión, etc...
Y yo en toda mi negatividad, hace unos cuantos años ya que veo un signo positivo en mi vida... Locura o no no me importa.
Sé que seguiré sufriendo, sé que segurié siendo negativa, está en mi estructura de personalidad, pero aún pese a eso, el positivo avanza...
Así teorizado, ser feliz es posible.
Que quién soy?
Agua, viento, fuego, tierra. Un toro. Una mariposa. Una sonrisa. Un águila.
A veces dura, a veces frágil, otras flexible.
El todo en potencia, como todos. El devenir constante. El presente y el futuro.
La libertad? La gloria? La energía? La paz? Sí, eso también soy.
Soy, a fin de cuentas, con escasa humildad, nada más y nada menos que...yo!
Ella
Reunidos a la mesa familiar, no comprende. Pero sabe que ya se fue, que ya no está.
Su boca siempre cerrada, y sus enormes ojos negros siempre abiertos.
Se pregunta respuestas imposibles. Analiza pero no comprende. Escucha pero no entiende. Cada tanto, el murmullo de su voz, o una breve sonrisa en educada respuesta. Una barrera infranqueable la separa del mundo, su cápsula.
Vive en un planeta deshabitado. Fantasea, sueña.
Percibe que la ven, escucha que le hablan, pero no está ahí.
A veces ríe. Nunca llora.
La adolescencia la cambia, como cambia casi todo. De a ratos quita la protección, de a ratos deja que algo se le acerquen. Cree que quizá esté comenzando a comprender el lenguaje de los otros. Se relaja, pero de vuelta la lastiman. Calla y cierra su muro.
Sus ojos, miran sin buscar, fijos en un punto inexistente de su planeta deshabitado. Su boca permanece cerrada. Transita líneas trazadas por antiguos patrones, buscando ahí sus respuestas. Con el tiempo vuelve a confiar, vuelve a hablar, vuelve a creer que quizá alguna tribu sea su tribu. Cumple todas las reglas, todos los ritos, todas las convenciones. El mundo de las palabras es igualmente un mundo vacío. Más vacío.
Pero percibe otras realidades. Las añora sin haberlas conocido.
Hasta que es abducida. Una fuerza arrolladora la arranca del planeta tierra. Casi sin su voluntad, casi sin su comprensión.
Pero comprende.
Rompe todo y se va. Esta vez no camina sin rumbo. Corre a su destino.
La cápsula, desaparece para siempre. Sus ojos ven y su boca comunica.
Vive, ama, goza, reboza alegría, sufre, llora, goza, ama, idolatra, se eleva, analiza, entiende, se vincula, sufre, ama. Es pletórica. Es.
Existir adquiere un sentido. Ya no mira sin ver. Ya no calla.
O sí.
Pero habla, y sufre. No se protege. Esta vez se deja lastimar, porque lastimó. Hay un sentido. Sufre, ama. Está viva.
Y la fuerza de abducción la suelta.
Cae abruptamente sobre su planeta deshabitado. Le duele. Llora. Está nuevamente sola. Ama, pero está sola. Vive, pero está sola.
Su boca se vuelve a cerrar, sus grandes ojos negros, tan abiertos, no miran.
Toma su cápsula y se guarece.
Que quién soy?
Agua, viento, fuego, tierra. Un toro. Una mariposa. Una sonrisa. Un águila.
A veces dura, a veces frágil, otras flexible.
El todo en potencia, como todos. El devenir constante. El presente y el futuro.
La libertad? La gloria? La energía? La paz? Sí, eso también soy.
Soy, a fin de cuentas, con escasa humildad, nada más y nada menos que...yo!
Las cosas de los otros
Creo que eso es más la fantasía de la felicidad, que desear lo ajeno.
Ver una imagen y llenarla con el propio contenido. Como las luces en las ventanas de Kundera en "La insoportable levedad del ser". No es tanto lo que realmente tiene el otro sin más bien que lo que no se conoce del todo, se llena con información propia. Esa "información" puede ser negativa, y llevarte a un desprecio (o des-aprecio) infundado, o puede ser positiva y llevarte a desear una situación (porque aún poseer un bien es hallarte en la situación de poseedor) que no desearías necesariamente de conocerla en su verdadera dimensión.
Para mí, muchas veces, las realidades de los otros son mejores que las mías. Creo que todos son como a mí me gustaría ser, y adoro su capacidad de análisis de las situaciones, su capacidad de resolver conflictos, sus relaciones de familia y de pareja, su paz interior y su coraje, su ..., todo...
La luz en sus ventanas siempre es señal de que todo lo bueno que puede ser, está siendo.
Y yo lo quiero para mí.
Que quién soy?
Agua, viento, fuego, tierra. Un toro. Una mariposa. Una sonrisa. Un águila.
A veces dura, a veces frágil, otras flexible.
El todo en potencia, como todos. El devenir constante. El presente y el futuro.
La libertad? La gloria? La energía? La paz? Sí, eso también soy.
Soy, a fin de cuentas, con escasa humildad, nada más y nada menos que...yo!
Sonreir
Me gusto.
Aclaro: me refiero a mi blog, no a mí
Que quién soy?
Agua, viento, fuego, tierra. Un toro. Una mariposa. Una sonrisa. Un águila.
A veces dura, a veces frágil, otras flexible.
El todo en potencia, como todos. El devenir constante. El presente y el futuro.
La libertad? La gloria? La energía? La paz? Sí, eso también soy.
Soy, a fin de cuentas, con escasa humildad, nada más y nada menos que...yo!
IDENTIDAD
Es que estoy en ese camino.
Sé que todo lo que hacemos es lo que queremos hacer.
Entonces si yo hice una vida chata es porque elegí vivir así. Aún cuando quería volar y también quien estaba conmigo quería -más aún que yo- que voláramos.
Tengo distintas inhibiciones al respecto:
Volar pero no llegar alto. O tratar y no lograr siquiera levantar vuelo... peor !!!
Volar, lograrlo, y perder el contacto con los que no vuelan... porque pocos quieren realmente volar.
Yo lo entiendo, hasta para mí es mejor no volar...
Pero quiero volar....
O más bien, demostraré si quiero hacerlo o no si lo hago. Así de simple.
Hasta ahora es evidente que nunca QUISE hacerlo, porque de hecho acá estoy, con los pies bien en la tierra... incluso un tiempo estuve algo más abajo, en un pequeño charco lodoso.
Es un poco terrible (o más bien muy grave) haber dejado pasar tantos años sin buscar realmente mi verdadera identidad.
Es que es difícil mirarse. Es difícil encontrarse.
Y a veces nos sentimos suficientemente bien como estamos y no nos movemos. Eso me pasó a mí, a nosotros nos pasó eso. Nos quedamos quietos. Hasta que fue evidente que era un error.
Duele pero acá estoy. Tratando de caminar un camino que sea mi camino.
Que contenga y desarrolle mi verdadera identidad.
Y después de eso, ojalá guste.
Porque tratar de adecuarse a otro, por más buenas intenciones que eso suponga, es obvio que no sirve. Al menos fue obvio para mí. No sirvió.
Tendré que recorrer mi camino.
Verme en él, con todo lo que tenga de lindo y de feo, y desde él relacionarme -o no- con el mundo.
Sólo así mis relaciones serán auténticas. (Eso lo aprendí, una vez más en vi vida, de vuelta hoy)
Que quién soy?
Agua, viento, fuego, tierra. Un toro. Una mariposa. Una sonrisa. Un águila.
A veces dura, a veces frágil, otras flexible.
El todo en potencia, como todos. El devenir constante. El presente y el futuro.
La libertad? La gloria? La energía? La paz? Sí, eso también soy.
Soy, a fin de cuentas, con escasa humildad, nada más y nada menos que...yo!